11/14/2007

Incendios, el Premio Nobel: Club Sierra

El Club Sierra trae a nuestra atención la urgente llamada a tomar medidas efectivas e inmediatas contra la crisis del calentamiento global. Los terribles efectos que los incendios tuvieron en nuestro estado es ejemplo de esta crisis. Favor de leer el siguiente comunicado y la columna publicada del Señor Javier Sierra, quien con gusto se hace disponible para platicar mas a fondo de esta terrible tragedia y traer a consciendia como podemos ayudar y contribuir a mejorar nuestro ambiente.


Se le encoge a uno el corazón viendo los efectos de los catastróficos incendios que han asolado partes del sur de California. Las últimas noticias nos indican que parece que lo peor ya ha pasado, pero el peligro de que se intensifiquen los vientos y aviven las llamas sigue en la mente de todos.

Esta tragedia pone de nuevo en mitad del escenario social al calentamiento global y la urgente necesidad de tomar medidas efectivas e inmediatas contra esta crisis.

Pero los negacionistas de este fenómeno son implacables y están financiados por poderosas fuerzas, las mismas fuerzas que trataron de minimizar o despreciar la mejor noticia del mes, la concesión a Al Gore del Premio Nóbel de la Paz por su labor mundial en pro de la lucha contra el calentamiento global.

En la Tierra de Nunca Jamás
Por Javier Sierra

Mientras escribo estas líneas, un ejército de bomberos lucha valientemente para controlar los incendios que ya han asolado unas 700 millas cuadradas en el sur de California.

La tormenta de fuego ha causado la muerte de al menos siete personas, calcinado cientos de hogares y otros edificios, y provocado la evacuación de unos 500,000 residentes, el mayor desplazamiento poblacional en la historia de California.

Es pronto todavía para hacer un recuento veraz de la magnitud de esta catástrofe. Pero sí nos ha enseñado dos valiosas lecciones. Por un lado, hemos visto que la falta de recursos y preparación —a nivel local, estatal y federal— para estos desastres constituye una amenaza cierta para futuras crisis.

Y por otro, y mucho más importante, los incendios de octubre de 2007 han confirmado una vez más las predicciones de los científicos que el calentamiento global juega un papel preponderante en este tipo de catástrofes.

“Esto es exactamente lo que hemos estado prediciendo que ocurriría, en pronósticos de incendios para este año y en patrones a largo plazo que pueden relacionarse con el calentamiento global”, dijo Ronald Neilson, bioclimatólogo del Servicio Forestal de Estados Unidos y miembro del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) de la ONU.

Neilson coincide en que ningún fenómeno meteorológico o catástrofe natural puede relacionarse directamente con el cambio climático, pero agrega que “[los incendios] son consistentes con nuestros modelos más recientes y pueden ser una nueva prueba de que el cambio climático es una realidad de graves efectos”.

Las conclusiones básicas de Neilson son un reflejo del consenso de la comunidad científica mundial; es decir, que las miles de millones de toneladas de gases que anualmente emite la actividad industrial humana constituyen la principal causa del calentamiento de la atmósfera y del cambio climático. También nos advierten que si no tomamos medidas urgentes al respecto, las consecuencias, como en el sur de California, serán catastróficas.

Es debido a este abrumador consenso planetario que se antoja aterradora la actitud de la Casa Blanca hacia esta crisis mundial. Recientemente, como en un cuento de hadas, o más bien una historia de Halloween, Dana Perino, la portavoz presidencial, nos dejó a todos pasmados cuando aseguró que “el cambio climático también tiene beneficios a la salud pública”.

Esta determinación en asegurar que la Tierra es cuadrada la comparte el recalcitrante movimiento negacionista que, financiado por la industria petrolera y carbonera, insiste en desacreditar o incluso ridiculizar las evidencias científicas del calentamiento global y a quienes lo tratan de combatir.

No es de extrañar, por tanto, la histérica reacción de los negacionistas a la obtención del Premio Nóbel de la Paz de 2007 por parte del ex Vicepresidente Albert Gore. Cuando concedió el galardón más prestigioso del mundo, la comisión del Nóbel calificó a Gore como “probablemente la persona que ha hecho más por crear un entendimiento mundial de las medidas que deben adoptarse” para combatir el calentamiento global.

Gore compartió el galardón con el IPCC, un grupo de cerca de 3,000 científicos de todo el mundo, cuyas investigaciones y conclusiones sobre la amenaza del cambio climático Gore ha hecho tanto por divulgar.

Pero en lugar de cebarse en quienes le han ridiculizado durante décadas de pelea para advertirnos a todos del precipicio climático que nos espera, Gore dio una nueva lección de clase donando el premio en metálico a la Alianza para la Protección Climática, un grupo cívico dedicado a la concienciación mundial de los peligros del calentamiento global.

La reivindicación es efectivamente un plato que se come frío. El 26 de octubre, Gore también recibió en España el Premio Príncipe de Asturias a la Cooperación Internacional, conocido como el Nóbel del mundo hispánico, y en marzo su documental “Una Verdad Inconveniente” ganó dos Oscares.

Gore reconoce que el calentamiento global afectará sobre todo a las minorías, como los latinos, y a los menos privilegiados. Al respecto nos dijo lo siguiente:

“El Dr. Martin Luther King, Jr., hablando de derechos humanos, una vez dijo: ‘Una amenaza injusta en un lugar es una amenaza injusta en cualquier lugar’. De la misma manera, ahora enfrentamos una crisis global que deja patentemente claro que las crecientes emisiones de carbono en cualquier lugar son una amenaza a la totalidad del planeta. Mi esperanza es que el Premio Nóbel de la Paz aumente el conocimiento sobre las soluciones a esta crisis climática”.

Nuestra otra esperanza es que la Casa Blanca y el resto de los negacionistas regresen de la Tierra de Nunca Jamás y se dejen de cuentos.

Javier Sierra es columnista del Sierra Club. www.sierraclub.org/ecocentro

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